EL HAMBRE UN PROBLEMA A NIVEL MUNDIAL






Según la FAO, entre 720 millones y 811 millones de personas padecieron hambre en 2020, es decir, el 9,9 % de la población mundial. Paradójicamente, la subalimentación convive con la obesidad y el desperdicio. En el mundo, alrededor del 5,7 % de los niños menores de cinco años tienen sobrepeso (38,9 millones). Además, anualmente se desperdicia un 17 % del total de la comida consumible (931 millones de toneladas de alimentos). Según el Dane, antes de la pandemia, el 90 % de los hogares consumían tres o más comidas diarias, pero para septiembre de 2021, esa cifra se redujo al 70,9 %. Según un estudio de Abaco y la Andi, el 54,2 % de los colombianos viven en inseguridad alimentaria y 560.000 niños y niñas padecen de desnutrición crónica. Además, anualmente se pierden 9,7 millones de toneladas de alimentos.


La crisis económica del 2020, deriva en gran parte de la pandemia de COVID-19, detono uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas,  afectando a todos los países de renta y baja y media. en algunas regiones - sobre todo en África y Asia - a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU. El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzo 118 millones con desigualdades regionales calificadas como "persistentes y preocupantes ". En los niños, la malnutrición genera retrasos irreversibles en el desarrollo físico y cognitivo. Desde el punto de vista físico, se manifiesta en estatura demasiado baja para la edad y delgadez excesiva para la altura; condiciones que traen consecuencias importantes en la salud pública posteriormente.


Las compras sobre cosechas futuras no tienen por objeto asegurar el precio del producto de los agricultores ante las malas cosechas, sino el de acaparar activos para especular sobre ellos. Esto acaba afectando a la inestabilidad del precio de los alimentos, cuyos principales afectados son las poblaciones vulnerables.  Un tercio de los alimentos que se producen acaban en el cubo de la basura. Es otra de las paradojas del hambre en el mundo y de la mala distribución del mercado de los alimentos. Este desperdicio de comida produce 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, una huella de carbono solo un poco menor que la que producen países como Estados Unidos o China.

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